¿Qué nos dice el lenguaje sobre el cambio de actitud en relación con el extremismo?

Las palabras «extremo», «extremista» y «extremismo» tienen muchas connotaciones en la actualidad, mucho más de lo que abarca una definición básica de diccionario.

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La mayoría estaría de acuerdo en que el Estado Islámico, los atacantes del Puente de Londres y del Manchester Arena, así como ciertos «predicadores del odio» son extremistas. Pero ¿qué pasa con Darren Osbourne, el atacante de la mezquita de Finsbury Park o Thomas Mair, quien asesinó a la diputada laborista Jo Cox, o incluso con ciertos medios de comunicación y figuras públicas que prosperan en el fomento del odio entre las personas? Sus actos son odiosos e ideológicos, pero los llamamientos para que se describan en los mismos términos en que lo hacen los extremistas islámicos están más abiertos al debate.

La palabra «extremo» proviene del latín (como tantas otras palabras) extremus, que significa, literalmente, lejos del centro. Pero las palabras «extremista» y «extremismo» son relativamente nuevas en inglés.

Gran parte del lenguaje es metafórico, especialmente cuando hablamos de cosas abstractas, como las ideas. Así, cuando usamos metafóricamente «extremo», nos referimos a ideas y comportamientos no moderados y que no se ajustan a la corriente principal. Podemos encontrar estos significados en un diccionario, pero no cómo o cuándo se usan los términos extremo, extremista y extremismo en la vida cotidiana.

Lingua

Una forma de descubrir cómo se usan las palabras es mirar grandes bases de datos en una lengua, llamadas corpus. Para obtener más información sobre cómo se desarrollaron estas palabras en la Gran Bretaña, recurrí a Hansard corpus (en inglés), una conjunto de discursos parlamentarios que van del 1803 al 2005. El lenguaje político es bastante específico, pero analizarlo es una buena manera de ver cómo se describen los temas del día. Además, tener un registro que abarca dos siglos nos muestra cómo las palabras y sus significados han cambiado con el tiempo.

Además del adverbio «extremadamente», usado de la misma manera que «realmente» y «muy», según mi investigación, la palabra extremo se usaba con mayor frecuencia como adjetivo durante ese período de 200 años. Sin embargo, el uso de extremo como adjetivo ha disminuido desde mediados de 1800, al igual que el sustantivo. Al mismo tiempo, dos términos nuevos: «extremista» y «extremismo» comienzan a aparecer en el corpus a finales del siglo XIX, y su uso aumenta gradualmente a medida que avanza el tiempo. Ya no se describen ciertos puntos de vista y opiniones como extremos, sino que los extremistas y el extremismo se usan como forma abreviada de ideas complejas, características, procesos e incluso personas.

En la década de los veinte, extremista y extremismo se usaban a menudo en conexión con las luchas irlandesas e indias por la independencia del Imperio Británico. 50 años después, están vinculados con otro período particularmente violento en la historia de Irlanda, mientras que Rhodesia también luchaba por la independencia de la Gran Bretaña en la década de los 70. El último incremento en el uso de los términos extremista y extremismo se produce, tal vez como era de esperar, a principios del siglo XXI. 

Sin embargo, estos términos no se han relacionado únicamente con la violencia: se utilizaron con mucha frecuencia para describir a mineros en la década de los 20 y activistas por los derechos de los animales en los años 2000. Ambos grupos han recibido mucho apoyo de la población británica, y también de políticos que hacen discursos en el parlamento. 

También miré las palabras que tienen relación con términos entorno de extremo, es decir, colocaciones. Lo que descubrí es que las colocaciones de los términos buscados se vuelven cada vez más negativas durante el período abarcado por el corpus de Hansard. También se desconectaron cada vez más de las situaciones, y se conectaron más estrechamente con ideas políticas o religiosas y con la violencia. Por ejemplo, a finales del siglo XX y a principios de la década del 2000, el «extremismo» se asoció más con el Islam y, al mismo tiempo, se relacionó con palabras como amenaza, odio, ataque, terror, malvado, destruir, pelear y xenófobo.

Extremismo

Después del 2005, los términos en torno al término extremista se asociaron con mucha más frecuencia a la fe islámica, hasta el punto de que esa palabra se usa ahora casi exclusivamente para referirse a un musulmán que ha cometido un acto terrorista, y hay quien sugiere que existe reticencia a usarla de otra manera (en inglés).

Si miramos las colocaciones de los términos extremista y extremismo en un corpus de Noticias web del Reino Unido (en inglés), que abarca de 2010 hasta 2017, cinco de las diez colocaciones principales están relacionadas con el Islam. «Ala derecha» y «extrema derecha» también aparecen en la lista de los 10 principales. Sin embargo, las tres colocaciones principales «islámico», «islamista» y «musulmán» aparecen con un 50 % más de frecuencia que las otras siete colocaciones de la lista conjunta.

Lo más interesante de esta investigación es lo que no se ha dicho. Extremista y extremismo no se utilizan como en el pasado para describir actos violentos, odiosos e ideológicos, sin referencia a la etnia o la fe. En la actualidad, los términos se reservan casi exclusivamente para su uso en referencia a los musulmanes que perpetran ataques terroristas.

Las palabras que usamos pueden afectar y revelar cómo percibimos el mundo que nos rodea. Los significados de las palabras cambian con el tiempo, pero la reticencia a usar la misma palabra para el mismo comportamiento revela un sesgo hacia los crímenes que son, quizás, incómodamente convencionales.

Escrito por Josie Ryan (en inglés), investigadora de doctorado, de la Universidad de Bangor (en inglés).

Artículo reeditado de The Conversation (en inglés) bajo una licencia Creative Commons. Lee el artículo original  (en inglés).

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