El Tratado de Aquisgrán, un nuevo pilar de colaboración

Un mensaje de unidad frente a los nacionalismos y los populismos: Merkel y Macron abren un nuevo capítulo en las relaciones franco-alemanas. Especialmente importante es la política de defensa. Las voces críticas señalan que el Tratado de Aquisgrán debería ser más ambicioso. De adversarios a socios, de socios a amigos. Alemania y Francia, codo con codo, unidos por la amistad. El 22 de enero de 1963, la firma del Tratado del Elíseo marcó el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre Alemania y Francia. Fue el comienzo de una cooperación amistosa y basada en la confianza. 56 años después, el canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, junto con el ministro de Exteriores germano, Heiko Maas, y su homólogo francés, Jean-Yves Le Drian, han iniciado un nuevo capítulo en las relaciones franco-alemanas. Con el Tratado de Aquisgrán ambos países quieren cumplir con su responsabilidad europea y seguir consolidando su acuerdo de amistad. A través, por ejemplo, de una colaboración más estrecha en la política europea o de una política exterior y de seguridad común, el Tratado de Aquisgrán también aboga por una integración económica más profunda de ambos países. Además, Francia y Alemania están impulsando una agenda que incluye 15 proyectos conjuntos, entre ellos, una mayor cooperación en el Consejo de Seguridad de la ONU, la creación de institutos culturales conjuntos y de una plataforma digital franco-alemana y la colaboración en el ámbito espacial. También se comprometen a mejorar las conexiones de tren entre ambos países. El Tratado de Aquisgrán constituye un nuevo pilar en las relaciones entre Alemania y Francia y allana el camino para un futuro amistoso y lleno de éxitos.

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